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Dra Yeny Rubio Endocrinóloga
Existen algunos factores en el embarazo que te ponen en alerta por si puedes sufrir una diabetes gestacional. Las hormonas del embarazo pueden bloquear el trabajo que hace la insulina. Cuando esto sucede, los niveles de glucosa se pueden incrementar en la sangre de una mujer embarazada. De esta manera, muchas mujeres sufren diabetes en el embarazo. El nivel de azúcar (glucosa) en la sangre por lo general retorna a la normalidad después del parto.
Estos factores de riesgo son: niveles de glucosa sanguínea alta, presión arterial alta, un índice de masa corporal por encima de los 30 (obesidad leve), así como bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad y triglicéridos altos. Además de esto, las estadísticas muestran un doble riesgo de DMG en los fumadores. Síndrome de ovario poliquístico es un factor de riesgo. Las mujeres con diabetes gestacional a las que se les ha detectado estos factores tienen un riesgo seis veces mayor de desarrollar la diabetes del tipo 2 durante los siguientes diez años que aquellas con diabetes gestacional que no presentan estas características.
Los síntomas de la diabetes, varían según la persona pero suelen ser los siguientes: visión borrosa, fatiga, infecciones frecuentes, entre ellas las de vejiga, vagina y piel, aumento de la sed, incremento de la micción, náuseas y vómitos, pérdida de peso a pesar de un aumento del apetito… Incluso hay mujeres que no tienen ningún síntoma y sólo le diagnostican este enfermedad mediante análisis de sangre.
Los conocidos por todos como omega 3, es decir los suplementos de aceite de pescado, aumentan modestamente las cantidades de una hormona que se asocia con un menor riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón, según un estudio publicado en 'Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism' .
Lo que aumentan estos suplementos de aceite de pescado, también llamados cápsulas de ácidos grasos omega 3, son los niveles de adiponectina en la sangre, que es una hormona con efectos beneficiosos sobre los procesos metabólicos. Procesos como la regulación de la glucosa en sangre. En estudios en humanos a largo plazo, los niveles más altos de adiponectina se asocian con un menor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiaca coronaria.
"Mientras que estudios previos con animales han encontrado que el aceite de pescado aumenta la adiponectina circulante, en los seres humanos no se ha analizado", dijo el autor principal del estudio, Jason Wu, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Cambridge, Massachusetts (Estados Unidos). "Al revisar la evidencia de los ensayos clínicos aleatorios existentes, encontramos que los suplementos de aceite de pescado podrían causar un modesto incremento en la adiponectina en la sangre de los seres humanos", resume.
El estudio analizó los resultados de 14 ensayos clínicos aleatorios y controlados con placebo. En total, 682 sujetos fueron tratados con aceite de pescado omega 3 y a 641 se les dio placebos, aceites más comunes de oliva y de girasol. En los que recibieron aceite de pescado omega 3, los niveles de adiponectina aumentaron en 0,37 microgramos/mililitro.
"Los resultados de nuestro estudio sugieren que un mayor consumo de aceite de pescado, de omega 3, puede aumentar moderadamente el nivel sanguíneo de adiponectina y apoyan los posibles beneficios del consumo de aceite de pescado sobre el control de la glucosa y el metabolismo de las células grasas", afirmó Wu.
Fuente imagen: http://www.freedigitalphotos.net
El consumo diario de 336 mililitros de refresco azucarado, lo que equivale a aproximadamente una lata, aumenta hasta un 22 por ciento el riesgo de padecer diabetes tipo 2, según los resultados de un estudio europeo en el que participado el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). El trabajo, publicado en la revista «Diabetology», ha permitido constatar la relación directamente proporcional entre el consumo de refrescos azucarados y el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Para ello, se analizó el consumo de zumos, refrescos azucarados y refrescos edulcorados artificialmente en 350.000 personas de ocho países europeos, atendiendo a diferentes variables como consumo de alcohol, nivel educativo, nivel de actividad física y consumo de tabaco.
«Si alguien consideraba que un vaso o una lata al día era poco, estaba equivocado, el consumo ha de ser prácticamente excepcional», ha indicado la doctora Dora Romaguera, participante en el estudio. No obstante, aunque se observó un incremento del riesgo de diabetes en quienes consumían al menos una lata de refrescos al día, el estudio muestra como el porcentaje de riesgo podría descender ligeramente, hasta un 18 por ciento, en función del resto de calorías ingeridas y del índice de masa corporal (IMC).
En cuanto al zumo o néctar de frutas, no se registraron casos de una mayor incidencia de diabetes entre sus consumidores. No obstante, advierten los expertos, no se ha hecho distinción entre naturales y procesados, por lo que «sería necesario un estudio más específico en el que se diferenciara el consumo de ambos tipos y obtener resultados más exhaustivos».
Aunque este es el primer gran estudio europeo que analiza este riesgo, en Estados Unidos ya se habían realizado otros similares en los que se detectó un aumento del 25 por ciento en el riesgo de padecer diabetes tipo 2 por cada bebida azucarada ingerida diariamente. «El aumento del riesgo es similar al encontrado ahora», ha reconocido Romaguera, que precisa que «dado que las personas consumen cada vez más bebidas azucaradas en Europa, es necesario lanzar mensajes claros sobre sus efectos perjudiciales».
El estudio muestra además que el consumo de bebidas azucaradas es mayor en los países del norte de Europa que en el sur, mientras que el perfil mayoritario es el de hombres físicamente activos, de bajo nivel educativo, fumadores y con una mayor circunferencia de cintura, con una alimentación relativamente pobre en fruta y verduras y rica en carnes rojas y procesadas.
En cambio, el perfil de consumidor de zumo o néctar tiende a ser una mujer joven, físicamente activa, exfumadora y con un mayor nivel educativo. En general, apuntan los autores del estudio, las personas asiduas a estas bebidas tienen un IMC y una circunferencia de cintura menor y, por contra, la mayor parte padece alguna enfermedad crónica.
Por último, los usuarios que optaron por bebidas edulcoradas cuentan con probabilidades más altas de padecer enfermedades crónicas o poseen antecedentes familiares de diabetes, y tanto su IMC como su circunferencia de cintura son mayores que en otros casos.
La diabetes es una enfermedad en la que el páncreas no secreta -o lo hace de forma deficiente- la hormona insulina, encargada de metabolizar los azúcares, de aquí que estas personas tengan que moderar la ingesta de carbohidratos y azúcares y, en muchos casos, incorporar insulina a su organismo vía externa, para suplir esta carencia.
Muchas veces surgen dudas con respecto a qué alimentos pueden consumir los diabéticos, aunque todo dependerá de la dosis de insulina, de las porciones y de cada paciente en particular.
Pero bien, en estos casos ¿qué frutas se aconsejan? Puede haber un mito relacionado con la fruta, de que el diabético debería prescindir de ella, o su que consumo debería ser menor, lo cual no es exacto. La dieta para una persona con este trastorno endocrino no debería excluir ningún tipo de fruta fresca, al contrario, como alternativa nutritiva debe estar presente, siempre en su justa medida, claro.
En todo caso, habrá que ser comedido y conocer aquellas frutas con mayor concentración de azúcar, y medir lo que se come para evitar un descontrol en la glucemia.
Por ello, sólo habrá que considerar que ciertas variedades como los plátanos, uvas, la chirimoya o el caqui, así como las granadas e higos, que se caracterizan por tener alta concentración de azúcar (15-17 gr. / 100 gramos, hasta 2 y 3 veces más que otras frutas), deberán ser consumidas en menor proporción y más espaciadamente.
Por su alto nivel de fibra y bajo valor de índice glucémico, se aconseja la ingesta de manzanas, cerezas, peras y ciruelas. También las frutillas o fresas pueden comerse en mayor medida. En general, los alimentos con bajo IG (índice glucémico), y de altos valores en fibra llenan por más tiempo, además se ha demostrado que la fibra ayuda a prevenir cambios bruscos en el nivel de glucosa en la sangre y a mantenerla estable.
La incidencia de la diabetes tipo 1 en pacientes pediátricos ha aumentado en los últimos años, en particular en los menores de 5 años. Al parecer, 4 de cada 10, son diagnosticados en situación de cetoacidosis, una complicación grave de la diabetes, que aparece como consecuencia de la falta de insulina en el organismo. Los síntomas de la diabetes tipo I son (aumento rápido de los niveles de azúcar en la sangre, sed intensa, necesidad de ir frecuentemente a orinar, pérdida de peso sin causa aparente, dolor abdominal, vómitos, cansancio, debilidad, visión borrosa, irritabilidad… mientras que los síntomas de la diabetes tipo II (aunque generalmente no tiene síntomas, si los tuviera son, sed intensa, necesidad de orinar con frecuencia, pérdida de peso, visión borrosa.
El tratamiento varía según el tipo de diabetes. Para los primeros, el tratamiento es a base de inyecciones de insulina diarias con dosis personalizadas para cada paciente. Además de controlar el nivel de glucosa en la sangre. Mientras que para los segundos no necesitan medicación, sólo seguir de cerca su glucosa y una buena alimentación y ejercicio (en el caso de ser adulto). Especialistas del Hospital de Manises han utilizado un jarabe para evitar tener que pinchar varias veces al día a un lactante de 11 meses que fue diagnosticado de diabetes a los 15 días. Se trata de un tratamiento pionero que ya se ha aplicado en alguna ocasión a nivel mundial y nacional con buenos resultados, pero es la primera vez que se pone en marcha en la Comunitat Valenciana (primera comunidad en utilizar esta novedad).
Hace un par de días se celebró en todo el mundo otro Día de la Diabetes, una jornada para crear mayor conciencia sobre esta enfermedad que sólo en España afecta a casi un 14 por ciento de la población. En esta edición, el lema fue, una vez más, "Toma el control de la diabetes ¡ya!", ya que hizo hincapié en la importancia del control de esta enfermedad que, de lo contrario, puede llevar a trastornos graves de salud.
Pues bien, lo cierto es que los especialistas volvieron a colocar el acento en el "ejercicio y la dieta" como formas de prevención primarias y control de la diabetes, una vez ya declarada.
"El primer tratamiento de la diabetes sigue siendo la adopción de unos estilos de vida adecuados. La actividad física debe ser una cuestión central en el tratamiento y la dieta no debe ser cosmética, para unos días, sino un cambio de ahora en adelante que se ha de producir para convivir con la diabetes, que es una condición de vida", indicó al respecto Francesc Xavier Cos, vicepresidente del Grupo Europeo de Diabetes en Atención Primaria (PCDE).
El especialista destacó que, el resto es, precisamente, que tanto los profesionales sanitarios como los pacientes entiendan que el ejercicio físico y la alimentación adecuada son un aspecto clave del tratamiento de la diabetes. Si se tuviesen en cuenta estas dos medidas básicas, el 35 por ciento de los pacientes podrían controlarla e incluso prescindir de otras terapias vigentes.
Así lo ha demostrado el estudio PREDICE, del grupo DE-PLAN Diabetes-CAT, que ha constatado que es posible reducir la incidencia de la diabetes de tipo 2 solamente mediante una intervención intensiva del estilo de vida llevada a cabo desde la atención primaria.
Por lo tanto, habrá que mantenerse activo físicamente ya que constituye una clave para el control de este desorden metabólico, así como llevar adelante un plan alimentario saludable y equilibrado. Al respecto, Cos recordó que si bien el paciente diabético puede comer casi de todo, deberá ser siempre en pequeñas cantidades y evitar los productos que contengan azúcares directos y las bebidas azucaradas.
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HAMBURGO (dpa) – A Vanessa no le prohíben comer cosas dulces. Al contrario, ella debe comerlas a veces. Esto se debe a que es diabética: a veces tiene demasiada azúcar en la sangre y otras, demasiado poca.
"Cuando me falta azúcar me siento totalmente débil y temblorosa, o comienzo a transpirar", explica la niña de siete años. Para esos momentos siempre tiene algo dulce en el bolsillo, alguna golosina, que le ayude a recuperar energía. En la escuela tiene incluso un cajón especial para ella con cosas dulces para emergencias.
A primera vista suena atractivo. Pero lo malo es que si tiene demasiada azúcar en la sangre no puede comer nada dulce. Porque al tener diabetes, su cuerpo no produce por sí mismo insulina, la sustancia que desarma el azúcar y lo envía como paquetes de energía a las células.
La diabetes es un trastorno crónico, es decir, no se cura, se vive con ella. Con un tratamiento correcto tampoco produce más molestias que éstas de tener que controlar el nivel de azúcar. Es como quien usa lentes (gafas), si los tiene y los utiliza correctamente, no sufre ninguna consecuencia de no tener una visión perfecta. O incluso, podría decirse, como quien tiene frío: si se abriga correctamente, no lo sufre.
También Manfred, de once años, es diabético. Al igual que Vanessa, se suministra él mismo la insulina que su cuerpo no produce, mediante una pequeña inyección que no le duele.
Porque no se trata de una inyección con una jeringa normal y una larga aguja, sino de una aplicación que se hace con un aparato parecido a un lapicero, que tiene una aguja de apenas unos milímetros. "La aguja es tan fina como un cabello, apenas la siento", dice Manfred, quien se aplica estas inyecciones varias veces al día sobre la piel del estómago.
"Vivo de la misma manera que cualquier otra persona. Puedo hacer deportes como todos, sólo tengo que cumplir ciertas reglas con el control del azúcar", explica Manfred. Esto tiene que ver sobre todo con las comidas: de lo que coma y las cantidades que coma depende la cantidad de insulina que se tiene que inyectar.
Cada comida se transforma así en una tarea matemática. Manfred tiene que calcular la cantidad de gramos de hidratos de carbono que contiene lo que va a comer. Los hidratos de carbono son los que llevan al aumento del azúcar en sangre.
Por ejemplo: un vaso de jugo de naranja contiene 25 gramos de hidratos de carbono, dos rebanadas de pan integral equivalen a 24 gramos y dos cucharaditas de mermelada o jalea de uva sobre el pan, a otros 26 gramos. Si ese fue el desayuno de Manfred, sumó 75 gramos. Con ese dato sabe cuánta insulina se debe inyectar.
Esta cantidad cambia de una persona diabética a otra, pero él ya sabe cuál es su sensibilidad insulínica y saca la cuenta correctamente. De esta forma, Manfred puede comer lo que quiera, aunque no siempre en la cantidad o en el momento que más le gustaría.
Por eso es que le gustaría tener alguna vez "vacaciones" de la diabetes. "Tener que inyectarse siempre es a veces un poco molesto", dice. Vanessa, por su parte, dice que ya está acostumbrada. Lo que les disgusta a los dos es cuando otros, que no saben nada de la diabetes, los tratan de modo injusto. "Una vez no me invitaron a un cumpleaños porque pensaban que la diabetes es contagiosa, una tontería enorme", cuenta Manfred. Pero por suerte es cada vez más raro que ocurra algo así.
No es un hecho que se pueda presentar en todas las personas, pero si es algo que deberíamos reconocer para tratar de evitar su incidencia en nuestro organismo; la diabetes en la vida diaria de quienes la padecen puede deberse principalmente a un mal funcionamiento del páncreas al no poder procesar los alimentos y así, obtener el nivel de glucosa que necesita nuestro cuerpo para vivir sano.
A la diabetes se le considera como una disfunción del páncreas, órgano de nuestro cuerpo que convierte en azúcar todos aquellos alimentos que son ingeridos a diario por nosotros, ello con el objetivo de poder ofrecer la energía que necesita el cuerpo en cada una de sus actividades diarias. El páncreas se apoya en la hormona insulina, misma que guía el azúcar procesado hacia las diferentes células del cuerpo. Una persona que sufre de diabetes no tiene la capacidad de producir suficiente insulina, provocándose con ello que el azúcar se acumule de forma irregular en la sangre.
Diabetes en la vida diaria, Incidencias y tipos más conocidos
La diabetes es considerada como una enfermedad crónica, misma que al no ser tratada adecuadamente puede producir:
Es por esta razón que se debe tener mucho cuidado y control con lo que hace nuestro cuerpo y organismo; de forma principal, existen tres tipos diferentes de diabetes que pueden presentarse un organismo, siendo estas:
Diferencias entre cada uno de estos tipos de diabetes
En el primer caso, las células beta del páncreas ya no tienen la capacidad para producir insulina y con ello, no se podrá tampoco llevar la glucosa a todo el cuerpo; la diabetes tipo uno generalmente se manifiesta en niños y en jóvenes adultos, aunque podría presentarse a cualquier edad.
La diabetes tipo dos se produce en cambio por una incapacidad del páncreas para secretar insulina suficiente que metabolice los alimentos; en este caso, el hígado, las células de grasa y los músculos no llegan a usar suficiente cantidad de insulina en el organismo.
La diabetes gestacional se presenta únicamente en el período del embarazo en las mujeres, pudiendo desaparecer inmediatamente una vez que el bebé haya nacido; existen pocos casos en los cuales esta diabetes suele aparecer cuando la mujer afectada ya tiene una mayoría de edad más avanzada, razón por la cual quien la haya padecido en ésta forma y tipo, debería de seguir determinados controles que monitoreen su organismo.
Uno de los problemas a los que se enfrentan las personas con diabetes es el hecho de tener que mantener un control diario de sus niveles de azúcar en la sangre. Afortunadamente, hoy día puedes llevar este control en tu casa fácilmente pero todavía utilizando métodos algo invasivos y molestos como hacerte un pinchazo en un dedo para extraer unas gotas de sangre.
Un nuevo invento podría mejorar la calidad de vida de las personas que sufren este problema de la mano de un nuevo biosensor repleto de micro-circuitos internos que capaz de analizar los niveles de glucosa en la sangre de forma permanente, 24 horas al día.
La segunda parte del funcionamiento de este micro-biosensor es, seguramente, la parte más interesante, porque los datos que obtiene son enviados de forma inalámbrica a un smartphone. Una vez allí, una aplicación se encarga de analizarlos y mostrarte el resultado en la pantalla del gadget.
Técnicamente, "El dispositivo funciona midiendo la concentración de peróxido de hidrógeno y otras reacciones químicas que resultan de una reacción electroquímica en presencia de glucosa".
El pequeño sensor apenas necesita energía para realizar su función, de forma que una vez que está implantado puede llegar a funcionar meses sin necesidad de reemplazarlo por otra unidad. Lo han desarrollado en Alemania en el Instituto de Sistemas y Circuitos Microelectrónicos Fraunhofer y parece que el diseño final es lo suficientemente efectivo y barato de fabricar como para que esté disponible comercialmente en no mucho tiempo. Lo interesante es imaginar una versión avanzada del invento extendida capaz de realizar análisis más completos de forma diaria sin tener que pasar porque alguien te pinche con una gran jeringuilla. [Gizmag]
Leer más ... El teléfono móvil más simple del mundo solo sirve para llamar por teléfono En principio no debería de ser noticia pero curiosamente lo...Entendiendo la diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 es el resultado de la incapacidad del cuerpo para mantener el nivel de glucosa en la sangre normal.
La glucosa (azúcar) entra en nuestro torrente sanguíneo como resultado de lo que comemos y lo que produce el hígado. La insulina producida por el páncreas permite que la glucosa entre a las diferentes células para el crecimiento y la energía.
Con la diabetes tipo 2, las células productoras de insulina secretan menos insulina de la necesaria, el hígado produce más glucosa de lo que debería, y los músculos no responden normalmente a la insulina, resultando en resistencia a la insulina.
Niveles de glucosa crónicamente elevados en la sangre aumentan el riesgo de complicaciones, como ceguera, insuficiencia renal, y pérdida de extremidades.
La diabetes tipo 2 se trata mejor con el control nutricional y actividad física. Hay también una variedad de medicamentos utilizados para tratar la enfermedad.
La mayoría de las personas diagnosticadas con diabetes tipo 2 recibe una terapia combinada que consta del uso de más de un medicamento u otro tratamiento, así como drogas para disminuir los lípidos en la sangre para bajar la presión.
La buena noticia es que hay mucho que se puede hacer para tratar la condición. La mala noticia es que la diabetes tipo 2 es una enfermedad progresiva que se inicia muy temprano y se presenta cuando el cuerpo está estresado, por ejemplo, mediante el aumento de peso y una disminución de la actividad.
Lo más prudente es educarse bien con un profesional de la salud y, aunque cueste, ser constante en el tratamiento.
La diabetes puede afectar mucho las emociones
Mucha gente conoce que la diabetes – el tipo 1 y tipo 2 – puede tomar un peaje serio en la salud física.
Sin embargo, estos trastornos de azúcar en la sangre también pueden afectar las emociones y, a su vez, las emociones pueden causar estragos en el control de la diabetes.
Los extremos en los niveles de azúcar en la sangre pueden causar cambios significativos en el estado de ánimo, y la nueva investigación sugiere que los cambios frecuentes en los niveles de azúcar en la sangre (llamada variabilidad glucémica) también pueden afectar el humor y la calidad de vida de las personas con diabetes.
La depresión ha sido asociada a la diabetes, sobre todo de tipo 2. Aún no está claro, sin embargo, si la depresión de alguna manera provoca la diabetes o si tener diabetes lleva a estar deprimido. Las investigaciones más recientes en las personas con diabetes tipo 1 han encontrado que los largos periodos de altos niveles de azúcar en la sangre pueden desencadenar la producción de una hormona relacionada con el desarrollo de la depresión.
Las personas con diabetes tipo 1 no pueden producir su propia insulina, las personas con diabetes tipo 2 necesitan tratamiento con insulina porque su cuerpo ya no puede producir en cantidades suficientes.
Esta enfermedad da mucho por qué preocuparse, por eso es agotadora. Puede hacer que uno se sienta impotente.
Lo que es importante es que si se están teniendo problemas para hacer frente constantemente con cualquiera de las emociones que vienen con la diabetes, se hable con un médico especialista en diabetes o un terapeuta.
Los adultos mayores con un mal control de la glucemia rindieron peor en pruebas de memoria y pensamiento
terapiacelular.blogspot.com
Por lo que, ahora tenemos disponibles cualquier tipo de célula. Por lo que las posibilidades son infinitas.
Hay tres tipo de terapias:
* Reduce líneas de expresión.
* Mejora la microcirculación de la piel dando efecto de hidratación y efecto lift suave.
* Mejora tono muscular.
* Regula funciones hormonales.
* Incrementa pontencia sexual.
* Mejora desempeño físico.
ALTO RENDIMIENTO
* Mayor potencia y rendimiento fisico-mental.
* Apoyo al incremento de masa muscular.
* Recuperación de lesiones crónico degenerativas.
ESPECIALIZADO
* Afecciones al sistema cardiovascular (infarto, angina, hipertensión, etc).
* Afecciones pulmonares (fibrosis, EPOC, asma, eficema, etc).
* Regulación Hormonal (depresión, insomio, hipotiroidismo, menopausia, etc).
* Obesidad y sindrome metabólico.
* Afecciones Osteoarticulares.
* Diabetes y sus complicaciones.
* Enfermedades autoinmunes (lupus, miastenia, etc).
* Compensar y ajustar los cambios hormonales que se presentan en hombres y mujeres mayores de 40 años.
* Coadyuvante en el tramiento post quimioterapias.
* Entre otros
Para mayores informes:
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drgonzalogarza@gmail.com
drchristianfarjat@gmail.com